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viernes, 29 de mayo de 2026

Desnudarse por dinero

 Aprovechando un poco que los jóvenes andan mal de dinero, en las RRSS, aparece un tipo macizo que en cuánto ve un chico joven, con buenos brazos o piernas, y musculatura marcada, se dirige a él y le hace varias proposiciones. Saca un montón de billetes y le ofrece 200€ o 300€ si se sube la camiseta o se la quita, para verle la musculatura. Por el olor del dinero, normalmente, aceptan, no es nada malo. Incluso les gusta que les admiren. El siguiente paso es ofrecerles otros 200€ por dejarse acariciar. Hay muchos que aceptan, aunque no sean gays, hay otros que no quieren.






 Cuando les está acariciando, hace intención de bajar más allá del ombligo, y claro, ninguno se deja.









Entonces saca un billete de 500€ y les dice si se animan a bajarse el pantalón y enseñar la polla. Algunos, no todos, aceptan. Según les ve reaccionar, el siguiente paso, es otros 500€ por dejarse tocar.







El que ofrece dinero, entonces, se quita la camiseta y los pantalones y se queda en slip, en el que se marca un buen pollón. Según la actitud que vea en el que está tocando, le anima a que se la toque a él. E incluso, ya por otros 500€ pueden acabar follando.



Hay muchos chicos que caen en esta historia, y se sacan unos euros. Me recuerda a esa serie porno que hubo, que se desarrollaba en Praga y se acababa llevando a casa a los chicos, para terminar follándoselos, y que ellos se la mamaran también.


miércoles, 27 de agosto de 2025

Práctica erótica (continuación de entrenamiento)

Bill iba pasando por diferentes Maestros, hasta que llegó con el Maestro Bernard. Le acogió cariñosamente como los anteriores y le dijo, que hoy empezarían a practicar algo nuevo. Iba a empezar a sentir, como le entraba algo por el ano. El Maestro le desnudó como siempre, como todos se lo habían hecho, con caricias, y cuando ya la tenía desnudo, le hizo arrodillarse en la mesa, y poner la cabeza en la mesa. Se impregnó de aceite los dedos índice y corazón de la mano derecha y se los fue introduciendo y sacando. Si algo no te gusta, dilo. Pero Bill, cuando algo no le gustaba, pensaba en lo mal que lo había pasado tirado en la calle. Después de acariciarle un poco su miembro, le pidió que se pusiera con la espalda en la mesa y las piernas levantadas. Le dijo que le iba a introducir un dildo de cristal. lo notaba, pero debía ser pequeño y le entraba sin apenas, hacerle daño. El Maestro se dio cuenta, y empezó con uno mayor. Lo metía y lo sacaba y Bill, lo aguantó sin quejarse. Le hizo enderezarse y derramó aceite por su cuerpo, acariciándole y engrasándole. Sin soltar su miembro. Comenzó otra ronda con el dildo, esta vez era más grueso y le hacía daño cada vez que entraba, pero Bill, no se quejó, todo fuera por tener una cama y comida.Cuando acabó este entrenamiento, el Maestro Bernard, le dijo que iba a hacer cosas nuevas. El Maestro se desnudó y dejó a la vista su miembro. Le pidió a Bill, que se lo chupara. Bill, se aguantó el asco que le daba hacerlo y cogiéndolo con la mano derecha, comenzó a hacerlo. El Maestro fue muy considerado y no soltó nada en su boca.Pero también intentó que no se le notara demasiado. Para terminar, el Maestro, le hizo darse la vuelta y empezó a chupar su ano con la lengua. También era muy placentero. Le faltaba el último paso, que se lo estaba temiendo. El Maestro, le hizo sentarse y que pusiera sus piernas sobre sus hombros. Le advirtió que seguramente le iba a doler. Y le metió, despacio, su miembro viril. Esto si  que le dolió. Una heridita le hizo al entrar. Y como entraba y salía, el dolor superaba al posible placer que debiera tener. Tampoco era gay, aunque ya le habían advertido, que este sería su futuro en adelanteLo que tenían estos maestros es que lo hacían todo muy suavemente. Cuando el Maestro terminó, le recogió Elder, con mucho cariño, le duchó y le limpió. y le hizo acostarse hasta la hora de comer. A partir de ahora tendría más entrenamientos así.

martes, 26 de agosto de 2025

Entrenamiento (Continuación de Recogido)

 La vida de Bill, había cambiado por completo. Tenía su habitación, aunque sin puerta, no se necesitaba intimidad, se conocían todos completamente; Sus comidas sin tener que b8uuscarlas; en ratos libres, cosas en las que entretenerse y formarse y la sesión diaria con el Maestro.

Después de desayunar, pasó a la habitación de entrenamiento. Allí estaba Elder. Le dijo que hoy iba a practicar con otro Maestro. Y se lo presentó. Yo me quedaré aquí para que estés tranquilo.

El Maestro Legrand, era un hombre muy corpulento. Se acercó a él y le quitó despacio la camiseta. Comenzó a acariciarle desde el cuello, despacio, con suavidad, y al llegar a la altura del slip, introdujo solo las puntas de los dedos, sin tocarle. Le desabrochó el pantalón y le bajó un poco la cremallera. Apoyó sus labios en la frente de Bill, y empezó a introducir su mano comenzando a tocarle la parte alta de su miembro. ¿Sigo?, le preguntó. Bill, asintió con la cabeza. Le pidió que se quitara el pantalón y se pusiera de rodillas sobre la mesa. Comenzó acariciándole las tetillas, pellizcándoselas suavemente. Y con la otra mano, a acariciarle la polla. Despacio, hasta que el chico se excitó y se le puso erecta. Le dijo a Bill, que le abrazara echando las manos atrás. Y siguió acariciándole el pene y los testículos. Le hizo sentarse en la mesa y le besó suavemente en la frente.


Siguió estimulándole el pene, y los testículos. Para terminar por acariciarle en el ano.

¿Estás a gusto, Bill?, le preguntó. Sí Señor, dijo el chico.¿Te ha gustado?, le dijo. Sí señor, contestó Bill. ¿Quieres que demos un paso más?. Sí señor.- 

Si algo no te gusta o no quieres hacerlo, dilo, y paramos.

Siéntate, encima de la mesa. Y el Maestro Legrand, empezó a lamerle los laterales de su polla. De ahí pasó a metérsela entera en la boca. Bill, se excitaba con lo que le hacía el Maestro. El Maestro notó su excitación y pasó a lamerle el ano. 

Nunca le habían hecho eso, pero se lo hacían con tanta suavidad que le encantaba. 

El Maestro, se acercó a él, besándole suavemente en la boca. 

Él no se había besado nunca con otro hombre, pero era tan delicado, que se dejó hacer.

Después el Maestro Legrand, se incorporó y le dijo que lo había aguantado muy bien y que el próximo día harían un paso más adelante.