jueves, 2 de julio de 2026

Fantasía Décimoquinta: En el tren

 Cogía el último AVE para Madrid, que me viene muy bien pues sale a las 22h y llega a las 0:30. Llegué un poco justo a Sants, menos mal que no había mucha gente , además había cogido el coche de silencio, y es que a esa hora, va con la luz tenue y me suelo echar un sueñecito hasta Madrid. 




La mayor parte de los viajeros iba en los vagones normales. Había sacado el billete pocas horas antes y mi asiento estaba en la última fila, en el pasillo. Me senté, puse mi maletón arriba y me dispuse a relajarme, me aflojé el cinturón del pantalón y coloqué el asiento cómodo. Unos minutos después, llegó mi vecino de la ventanilla. Una de estas personas que va en bañador, en vez de en pantalón corto.




Saludó muy cortésmente y se sentó. Echó también el respaldo hacia atrás y se bajó un poco el pantalón para estar más cómodo. Yo cerré los ojos intentando relajarme. Pero mi vecino, no paraba, abrí un poco los ojos y lo primero que vi fue como su polla destacaba en el pantalón. Me excitó y me eché la mano a mi polla, para ver si se notaba. El tren ya había cogido velocidad, cuando sentí que mi vecino cogía mi mano y me la ponía sobre su polla. Estaba enorme. Se bajó un poco más el pantalón y pude verla. Enorme. Me eché sobre su enorme miembro y empecé a comérsela,  él me empujaba la cabeza para que llegara hasta el fondo. Estábamos llegando a Zaragoza, que era la única parada. Nadie se bajó ni se subió al vagón. Se quitó la camiseta y quiso que le baboseara el pecho y el cuello, hasta que llegué a su boca.


No buscaba hacerme nada a mí. Ni quería nada más.  Seguí besándole y masturbándole a la vez hasta que se corrió cerca de Guadalajara. Sacó un pañuelo y limpió todo el asiento de delante. Se levantó al WC a lavarse y se sentó como si no hubiera pasado nada.

Llegamos a Atocha y se bajó de los primeros, perdiéndose entre la gente. 


Esta mini historia, es para despedirme de vosotros y desearos buenas vacaciones.