jueves, 10 de noviembre de 2022

Soy Pedro M.G. Destemplado

 Tomé la infusión. A la mañana siguiente me fui a trabajar, como siempre. Lo peor para mí en ese momento era por la tarde, procuré estar abrigado, pero al acostarme, me costaba entrar en calor. Y eso que tenía una manta extra.

Pasó como todas las noches, el hermano Carlos



Siempre muy amable, con mucho tacto. Me preguntó como estaba y yo le dije que no acababa de entrar en calor. Se sentó a mi lado. Me tocó los brazos, los tenía templados, pasó sus manos sobre mi muslo y notó que tenía frío, al meter la mano entre las sábanas, rozó la punta de mi polla, que reaccionó en seguida

pero no dijo nada, me tapó bien y se despidió hasta el día siguiente. Yo no soy gay, pero me agradaba la presencia, y la conversación, del sacerdote y la forma en la que me trataba. Esa noche no dormí bien, me desperté, y le oí pasar por el pasillo, haciendo la ronda nocturna. él debió notar en mi respiración que estaba despierto. Y preguntó muy bajito, si estaba dormido, le dije que no, y entró.

Me preguntó si seguía con frío, le dije que no, pero que no cogía el sueño. De nuevo, empezó con sus caricias, esta vez, metió las manos entre mis sábanas y comprobó que estaba caliente, pero su mano, cuando rozó mi polla, no se apartó. Al contrario, la cogió, enseguida empezó a crecer y solo hizo un comentario sobre eso. Te importa? dijo. Le dije que no. Y empezó a acariciármela. Arriba y abajo, arriba y abajo...












martes, 8 de noviembre de 2022

Soy Pedro M.G. Mi nueva Historia (1)

 Si, soy Pedro, tengo 19 años y resido en un Centro controlado por religiosos, una especie de Colegio Mayor, pero para personas de todo tipo, que no quieran coger un piso en alquiler o estar hacinado en una habitación de un piso.  Tengo mi propia habitación, me dan de comer y me lavan la ropa. Llevo aquí bastante tiempo, desde que era estudiante, desde que un día, les dije a mis padres que me independizaba. Estar en un Centro como este te hace cumplir unas Reglas, pero no importa, estoy cómodo y si quiero saltarme las Normas, lo hago con un amigo en su casa.

Hasta ahora, mi vida, no tenía grandes sobresaltos, trabajo, estudio, salgo con mis amigos, y poco más. No sé si por exceso de trabajo o por desesperanzas personales, he estado unos días de puro bajón, de destemplanza, no entraba en calor. El hermano Carlos, encargado de la planta en la que resido, lo notó. Por la noche tenemos que dejar la puerta entornada, debe ser para que no nos visitemos, el Centro es masculino. 

Esa noche, después de cenar, me acosté pronto, pero no entraba en calor. Al pasar el hermano por la puerta, le debió parecer raro, y preguntó dese el pasillo, si estaba bien. Le dije que no, pidió permiso para pasar, no encendió la luz. Le dije que no entraba en calor. Salió al ropero y trajo otra manta, me la echó, y remetió. Se sentó en mi cama y empezó a hablarme, a animarme, a quererme ayudar. Hablando muy bajito. Tenía una voz agradable. Pasado un rato se fue. Estaba calentito, me dormí enseguida.

Al día siguiente, me preguntó en el desayuno. Me dijo que me dejaba la manta también esta noche. 

Me volví a acostar pronto. Y el hermano Carlos, repitió, volvió a pasarse por mi habitación. Le conté que no entraba en calor. Metió la mano dentro de la cama y me tocó los brazos, es verdad, dijo, no estás caliente. Te traigo una infusión, calentita?

Sí, gracias hermano.