Esta historia es mitad real y mitad fantasía.
El otro día compre on line unos boxer y puse que los recogería yo en la tienda. Así que me pase por allí por la mañana. El vendedor llevaba una camiseta de malla que dejaba ver su torso perfectamente.
Una vez que los pagué me dijo el vendedor que podía probarme los si quería. Al principio dije que no, pero lo pensé mejor y acepté.
Pasé al fondo de la tienda y había un hueco con una cortina. Me desnudé y me probé uno de ellos, tenía un tacto muy suave y me quedaban muy bien. Me quité la camiseta para verme mejor . Entonces, el vendedor desde la otra parte de la tienda, me preguntó si me quedaban bien. Yo le contesté que creía que si.
Entonces dijo, quieres que vaya?. Me contesté que si, y así me decía como lo veía. Apareció en el probador y se quedó un poco extrañado verme sólo con el bóxer, le dije,que era más cómodo para verme.
Que tal me quedan por detrás? Le dije.
Yo lo veo bien, dijo,no te quedan arrugas en el culo, me dijo mientras me pasaba las manos por las nalgas, es que yo no tengo culo y a veces se me arruga.
No, está bien. Estiratelo bien por la parte de las piernas y según lo decía me estiraba cada pernera, rozándome la polla con el dorso de la mano.
Te quedan perfectos. Vas a probarte otro? Si, le dije y según hablaba con él, me bajé el bóxer quedándome desnudo frente a él. Cogí otro y me lo puse. También te queda muy bien, me colocó el culo y las piernas.
Vas a probarte el otro? Si, me volví a desnudar y me puse el tercero. Y el volvió a colocarme el culo y las piernas. Y me dijo que además me recogía muy bien la polla, u mientras lo decía, me la tocaba.
Como yo no dije nada ni ponía ninguna pega porque me tocara, me dijo que si cuando cerrará la tienda, me venía bien tomar una cerveza, que vivía cerca.
Me cayó bien,era muy simpático, y le dije que si, que me pasaba al cierre.
Fuimos a un bar cercano y allí estuvimos hablando con una cerveza. U ya dice que está muy cansado y que si me apetece subir a su casa, que estaba solo hasta las 23 y que venía su compañero de piso.
Pues si, subi a su habitación. Y dice que si quiero nos podíamos quedar desnudos. Pues claro le dije. Se sentó a mi lado y empezó tocándome la polla, y dijo que no había conocido a nadie como yo, que no le importaba desnudarse delante de nadie u que tampoco ponía pegas en que le tocasen.
Yo le dije que era nudista, que me gustaba estar desnudo y que no me importaba si me veía desnudo. La tarde no pasó de tocarnos un poco, fue un rato agradable y quedamos para otro día.
U