Fantasía quinta: Con tu amigo

                     Cuántas veces tenemos un amigo cercano, pero que nunca hemos intentado nada con él, ni al revés. Es nuestro amigo, con el que salimos, jugamos, bebemos, pero nunca hemos pensado en él por sexo o por darnos caricias. Sin embargo, llegó el día. Estábamos hablando de la falta de cariño que tenemos todos, de gente que nos lo demuestre fuera de los "likes" en nuestros reels o nuestras fotos. Necesitamos abrazos, caricias, pero a veces no somos capaces de expresarnos. Pedro y yo, somos unos de esos. Pedro es gay, y no tiene demasiado éxito, sus padres están separados, y él vive con su madre, pero ella no tiene tiempo de quererle y él lo necesita. Yo tuve una relación de unos años con una chica, pero descubrí que me atraían más los chicos. Y ya está, no hubo más.-

                  Pedro, vino un día de verano, después del trabajo a comer a mi casa, vino tan sudoroso, que le dije si quería ducharse y aceptó la invitación, le di una toalla y una vez que se secó, volvió al comedor en bóxer. Mee comentó que se había quedado tan bien, que no le apetecía ponerse el pantalón. Naturalmente, le dije que a mí no me importaba y que para quedar al mismo nivel, yo también me quedé en boxer.

                  Se le notaba un buen bulto. Él era más bien tímido en lo de mostrar su cuerpo y le agradecí esa confianza. Después de comer, nos sentamos en el sofá. Estuvimos hablando de que había dejado el gimnasio porque no tenía casi tiempo, y yo le insistí que debía ir aunque fuera solo media hora por que le venía bien, física y mentalmente. Y no sé como acabamos hablando de los abrazos. Me dijo que él necesitaba muchos abrazos. Le dije que yo también. Por eso cuando nos vemos nos abrazamos muy intensamente, a la llegada y a la partida.

                 El es un chico muy cariñoso, pero necesita a los demás. Y yo, lo mismo. Él llevaba una camiseta negra de tirantes y yo llevaba camisa de manga corta. Yo le dije que me gustaba llevar camisetas así sobre todo por el campo, y según se lo decía, le tocaba el tirante, sentí como si se  estremeciera y me acerqué a él, se notaba que se le marcaban más los bíceps, que en invierno no tenía. Y al verme, dijo, toca y verás que duro lo tengo, empezó por ahí. seguí acariciándole por el pecho, te importa?, le dije, no. Tienes las manos muy suaves y muy calientes. Le subí un poco la camiseta y seguí acariciándole por el abdomen, mmmm que suave, me dice. Sus tetillas se pusieron duras, y él empezó a desabrocharme la camisa, y empecé a notar su mano, suave, caliente, y me dice, tus tetillas, también se han puesto. Necesitamos mimos, le dije. 



               Se quitó la camiseta. Eso, os parecerá raro, pero no lo había hecho nunca antes. Seguí acariciándole, despacio, suavemente. Él hizo lo mismo conmigo, me abrió la camisa del todo y siguió. Yo que soy más atrevido le empecé a besar por el cuello y a acariciarle el pelo y las orejas. Él lo estaba disfrutando, se veía que lo necesitaba. A mi con una mano me acariciaba y con la otra empezaba a pasármela por la cintura del bóxer. Pero por dentro. Él no decía nada, se dejaba hacer. Yo tampoco hablaba. Introdujo un poco más la mano por mi bóxer, pero sin llegar a tocarme, sólo dijo, no estás depilado, y le contesté que no. Seguí acariciándole y besándole por el pecho, y el me acariciaba por dentro del bóxer, un poco más, ya rozaba el comienzo de mi polla. Me encantaba, y mi polla lo demostraba. Él también estaba potente. 

               Me bajó un poco el bóxer dejando ver mi vello más alto. Y me miraba, por si yo ponía alguna pega. Pero yo estaba en el cielo. Por fin la encontró. Buen tamaño. Nunca pensé que alguna vez llegaríamos a esto. Yo, me quité la camisa y bajé mi mano por su pierna. Estás fresquito, le dije. Me gustaba, tenía el vello suficiente pero no abundante. Notaba su mano cogiéndome la polla y yo puse la mano sobre su bulto. Tampoco dijo nada.

               Anda, que tú también estás ....le dije, solamente. Y asintió con la cabeza. 

               El siguió con mi polla y sólo me miró y me dijo, bajito, te importa que te vea?, . No Pedro, no me importa. Me quitó suavemente el bóxer, y siguió acariciándome. Estás circuncidado¡, me dijo. Sí, un problema que tuve. 

               Nunca habíamos tenido un encuentro de estos. Nos pusimos de pie y acercamos nuestros cuerpos desnudos, en un abrazo, intenso. Yo le bajé el bóxer, para notarnos más. Fue unos minutos que parecieron un segundo. Nunca nos habíamos visto desnudos y llevábamos ya unos cuántos años de amistad. Pero ese día lo necesitábamos. El es gay. Yo no he tenido relaciones con hombres. Pero me empezó a besar por el pecho, el ombligo y llegó al sexo. Si algo no te gusta me lo dices. Se puso de rodillas y se llevó mi polla a su boca.  A mí ya me lo había hecho un amigo en otro tiempo, pero que lo hiciera mi mejor amigo, fue ya lo máximo del placer. Sentía su lengua jugueteando con mi glande. y después noté su boca caliente. Él no buscaba que yo me corriera, sólo darnos un poco de placer.



 Cuando me soltó, me arrodillé yo y le cogí la suya. Y le dije, Pedro, no lo he hecho nunca, pero me apetece hacértelo a ti. Él se sonrió. Yo, supongo que no lo haría bien, pero seguí sus pasos, él no estaba circuncidado, así que jugué con su pellejo,  y después se lo subí y seguí comiéndome su miembro. Me cogió y me puso de pie, vamos a darnos un abrazo, me dijo. 

              Estuvimos mucho rato abrazados. Necesitábamos cariño y nos lo dimos. No buscábamos sexo, buscábamos cariño. Después apoyó su cabeza sobre mi hombro yo le besaba en la cara, en la oreja...

              Fue una maravillosa experiencia que no queríamos que se acabara. 

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