Hay muchas historias con los repartidores. Siempre son chicos muy jóvenes y eso da lugar a historias de todo tipo.
La cosa puede empezar con quien ha encargado la comida, puede abrir la puerta desnudo, en slip o bóxer, sin camiseta, o con un bermudas, y a menudo sin ropa interior marcándosele la polla.
Si el que trae la comida le gustan puede acariciarle o mostrarle lo bueno que está , tocarse la polla o acariciarle a él y ya empieza así la historia.
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