jueves, 30 de abril de 2026

Fantasía Novena: Comprarse un bañador

 La tienda estaba abierta y había una sola persona atendiendo, era un chico joven, que no llegaría a 25 años, vestía pantalón deportivo y una camisa blanca de manga larga, por fuera del pantalón. Estaba recogiendo ropa, poniéndola en perchas y colgándola, cuando entró un muchacho de unos 25-30 años y preguntó si había bañadores, el dependiente le indicó dónde estaban y siguió con lo que estaba haciendo. 

El cliente cogió tres modelos, uno tipo slip, otro tipo bóxer y un tanga, y preguntó si podía probárselos. Y el vendedor, le indicó los probadores, que tenían una cortina negra, en vez de puerta.

El joven, se puso primero el bóxer, parecía que no le gustaba y luego se probó el tipo slip, pero no le convencía, al ver que tardaba, el vendedor, se acercó a la cortina, preguntando si todo estaba bien.



El cliente asomó la cabeza y le dijo al vendedor, si le podía orientar, el vendedor entró al probador y se encontró al cliente desnudo con el bañador slip puesto, se lo ajustó bien por detrás, y el cliente se miró en el espejo, y le dijo al vendedor, que le ajustara también el bóxer, así que sin darse la vuelta, se quitó el bañador, de cara al vendedor, pero éste volvió la cabezas para el otro lado para no mirar al cliente desnudo. Se puso el bóxer, y se lo ajustó por detrás. 





Me gusta más el slip, dijo el cliente. Y añadió, espera no te vayas y ya me dices que tal el tanga. Volvió a quitarse el bañador de frente al vendedor, sin problema de mostrarle la polla y los huevos, y el vendedor nuevamente miró para otro lado.

El tanga que se puso era un mini tanga, de tal forma que se le salía la polla por un lado, además era un poco translúcido y se le trasparentaba. El vendedor que se estaba calentando de ver al cliente desnudo, empezó a ajustarle el tanga, intentando que le tapara la polla, pero como no lo conseguía, tuvo que cogérsela para meterla dentro de la tela.



Notó como el cliente se empalmaba con su tacto y siguió acariciándosela, y a la vez tocándose la suya con la otra mano. 



El cliente acercó su boca a la suya, y empezó a besarle y a meterle la lengua. Lo de menos ya fueron los bañadores. Le quitó la camisa y le bajó el pantalón y empezó a chupársela, el tanga también desapareció y en la estrechez del probador, y tirados en el suelo, comenzaron su episodio. 



El cliente tenía la polla enorme, preparada y empezó a salivarle el culo al vendedor, hasta que se la metió, no se sabe, cuánto tiempo estuvieron, y tampoco entró ningún cliente. Una vez que acabaron, el cliente se llevó el tanga y el slip.

Fotografías de https://www.gaymobile.fr/ 

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