Fantasía Séptima.-Viviendo el nudismo.

 Santiago, practica nudismo, desde que se acuerda, siempre le ha gustado bañarse desnudo, estar en su casa desnudo, y compartirlo con alguno de sus amigos más íntimos aunque ellos, no fueron capaces de quedarse sin ropa, pero bueno, en boxer pasaban la tarde. Pero se hizo de una red nudista por internet, y empezó a hablar por videoconferencia con otras personas de sus mismos gustos y a visitarlos cuando se iba de vacaciones, a ir con ellos a la playa o piscina nudista o a tomar algo en su casa desnudos. Aquí no había sexo, solo nudismo.

Pero, mira tú por donde, que uno de estos amigos, le invitó a una fiesta nudista, en la que habían otros nudistas incluso un grupo de gente más joven que él. Todo el mundo era bastante simpático y le animaron que la próxima vez que viniera a la ciudad, no cogiera un hotel, sino que fuera a su casa, eran cinco amigos que compartían casa y uno más se acopla en seguida.

Y así lo hizo Santiago. Cuando llegó a casa, Los amigos estaban todos desnudos y al verlo, le quitaron la maleta y le quitaron toda la ropa. Alguno, que se calentó un poco más, siguió con el acariciándole y tocándole, así que los demás le dejaron. Empezaron a acariciarse las pollas, que crecían a dúo y acabaron en la cama. Pedro, le dijo, que dormiría con él. Fue un fin de semana muy divertido. Fueron todos a un bar con música, bailaron, y se volvieron caminando a casa. Cada vez que iba, uno de ellos le desnudaba y tenían su momento. 

En una de esas veces Santiago pidió unas pizzas y claro, cuando vino el repartidor, fue a salir, sin darse cuenta de que estaba desnudo, así que se tapó con un periódico y abrió la puerta. El repartidor no se lo esperaba, era un chico joven, se quitó el casco de la moto, para darle las pizzas, que las dejó en una mesa. Pagó con tarjeta y el repartidor no dejaba de mirarle. Y Santiago, le preguntó, que tal cuerpo tenía, y el repartidor dijo que iba al gim y que estaba bien, así que sin preguntar, le subió un poco la camiseta, viéndose un abdomen fibrado.

Asomó a la puerta, otro de los amigos desnudo y le dijo que si quería, podía volver cuando acabara. Él se excusó diciendo que era muy tarde. Pues, si quieres, ven en otro momento.

Estuvieron riéndose a costa de la escena y del repartidor.

A la mañana siguiente, como a mediodía, llamaron a la puerta, uno de los chicos, se acercó a la puerta y era el repartidor. Dijo que venía un poco antes de ir a trabajar. Roberto, que fue quien le abrió, le hizo pasar, el muchacho fue directo a cogerle la polla y Roberto, le quitó la camiseta y Santiago, los pantalones. El muchacho tenía un buen cuerpo, así que Roberto y él, empezaron a acariciarse, y el resto de chicos, salieron también. No hubo sexo, pero Mauricio, que se llamaba así el pizzero, prometió que volvería.

Esta situación se repitió muchas veces, y acabaron follando, claro está, pero es una forma de hacer amistades, jajaja.

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