Salí bastante pensativo y un poco disgustado de la Oficina y cuando llegué a casa, mi mujer me esperaba expectante.
Me vio la cara y me preguntó: Bueno, qué ¡¡ Te han dado el trabajo?
Y yo le dije: Sí y No. Me dijo el jefe que el sueldo eran 2.500€, y que aunque no necesitaban ya otro empleado, si yo aceptaba sus condiciones, ayudaría a los demás y me daría además 1.000 € más por unas cosas extras.
Y mi mujer, con una sonrisa, empezó diciendo que eso estaba muy bien, que menudo sueldo, que podíamos arreglar la casa, hacer un viaje...
Pero, la corté, y le dije que lo que pedía, no me gustaba.
Y que te pide, vamos a ver, me dijo.
Me dijo, que al ver mi complexión física, y mi musculatura, pagaba ese dinero, por dejar que me desnude y me toque los huevos y la poya, acariciarme, e incluso tocarle a él o a clientes suyos. Y claro eso no me gusta.
Pero, dijo mi mujer, dijo algo de follarte o que tu se lo hagas a él?.
No, le dije. Sólo dejarme desnudar y tocar, y que no sería todos los días. Yo le dije que estaba casado y que solo me tocabas tú. Y me dijo que lo hablara contigo, y que lo pensáramos y mañana a las nueve que volviera a hablar con él.
Mi mujer se quedó pensativa. Y me dijo algo, que nunca pensé que diría. Y a ti te importa, que un tío te toque?. A mí por 1.000 € más, no me importa.
Pero cariño, le dije, que me da asco, que me vea y me toque, o sus amigos.
Tampoco es tan importante, dijo, yo ya sé que tú me eres fiel a mi. Y imagina lo que podemos hacer con mil euros más al mes...todos los meses. Yo le diría que sí.
Dormí fatal, y por la mañana, mi mujer me había preparado un desayuno especial, y cuando me iba, al darme un beso, me dijo: Le dirás que sí, verdad?
Así fue como empezó todo.
Llegué a la oficina, y en Recepción, me dijeron que el Director, me esperaba en su despacho.
Llamé a la puerta, entré y el Director me pidió que cerrara con cerrojo.
¿Qué decidieron?
Qué sí. Que acepto, pero me va a dar mucha vergüenza.
No te preocupes, dijo, iremos despacio.
Se puso de pie, y se acercó a mi. Me hizo quitarme la chaqueta y ponerla en la silla. Y empezó a aflojarme el nudo de la corbata y a sacármela por la cabeza. Después estiró los faldones de la camisa dejándolos por fuera de los pantalones. Empezando por abajo, me desabrochó tres botones de la camisa. dejando a la vista mi ombligo. Y empezó acariciando mi pecho por encima de la camisa. Para terminar de desabrocharla por completo. Se veía mi torso, bronceado.
Entonces, puso sus manos en mi piel, estaban calientes y eran suaves y empezó recorriendo mis músculos, con expresiones de asombro. Yo permanecía estoico, sin moverme, con las manos detrás mientras él se detenía en mi pecho y mis tetillas. Puso sus manos sobre mis hombros, echando para atrás la camisa, que cayó detrás de mi, quedando mi torso desnudo a la vista.
Me encanta tu cuerpo, me dijo. Yo no dije nada.
Te depilas?. No señor, le dije.
Si algún día, después de lo que hagamos aquí, te sientes mal, y te gustaría ducharte, tienes una ducha al fondo. Yo pondré toallas para ti.
Bueno, por hoy está ya bien. Vístete y mi Secretaria, te dirá dónde tienes que ir.
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